Tu sabes como es esto:
si miro la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejare de quererte poco a poco.
Si de pronto me olvidas
no me busques, que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides a dejarme en una orilla del corazón,
piensa, que en este día, y a esa hora,
levantaré los brazos y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero si cada día, cada hora,
sientes que a mi estás destinado
con tu dulzura implacable.
Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme,
en mi todo ese fuego se repite,
en mi nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor,
y mientras vivas estará en tus brazos,
sin salir de los míos.
sábado, 15 de septiembre de 2007
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